jueves, 27 de noviembre de 2008

Débil
Harto de tanto encaramarte en el estrado
para tirar de lejos
con temor a confundirte en los acusados

Enseñas con sentencias
pero las balas van a los espejos
que te condenan a espectar
desde la orilla solitaria

Solías descansar en el pasto
con los ojos del agua
y los ojos a la vista
ojos suficientes para detenerse, y ver
que tu castillo no necesitaba de toda la arena para lucir sus caracoles
Y no se construía con la pala
Y no se alzaba con ninguna bandera.

Ahora, con el entusiasmo perdido
apuntas el dedo delator
a todo aquello a lo que renunciás,
y te aterrás hasta la vergüenza
cuando en ellos tu reflejo.

Entonces
después de haber cargado con el resto
te apuntás los ojos a la sien
y antes que nada, intentás recordar
en qué creías que tanto cantabas,o que cantabas, que tanto creías.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No son muchas las personas que pueden ver lo primoroso de vos,
Y las que logran apresiarlas,
Quizas no lo hagan de la manera que esperas...
Siempre existira la belleza

Leandro N. Moreno dijo...

Es cierto; casi nadie ve. El mundo parece ser ciego, y no dan más ganas de vivir a escondidas.

Qué bien hace lo que decís...

Free counter and web stats