El aparato despide injurias y deberes a los que boquean sin aire frente a la sucesión de asesinatos y tipos trajeados de la democracia extragaláctica, que visitan a los mortales en las villas y hospitales, como portadores paz, mesías siniestros del voto popular. Y cuando no, el aparato se blasfema, se festeja, y cuenta a sí mismo sus verdades y riñerías de guión. Payasos de sonrisa prostituta se clavan las uñas entre sí, mientras copulan bajo el meo de Dios, el Gran León Presentador, y la vigilancia de los Enanos Guardianes del Show.
Unos niños ven el sol a través de Él; una madre teme a la vida por sus pronósticos, mientras Natalio Ruiz se toma fuerte del sombrerito.
Una abuela le dice al nieto “qué haría yo sin el aparato”, y espera la muerte, muda frente al mismo canal.